sábado, 20 de marzo de 2010

Kobe, el facilitador


Los Angeles Lakers (51-18) se aseguraron un lugar en la postemporada al derrotar en el Staples Center 104-96 a los Minnesota Timberwolves (14-56), en lo que fue la décima victoria consecutiva del equipo angelino sobre el conjunto dirigido esta temporada por Kurt Rambis.
El ex jugador y asistente de los Lakers volvió a su hogar en Los Angeles en donde recibió su añillo de campeón por la temporada pasada en la que estuvo sentado al lado de Phil Jackson, antes de asumir como entrenador en jefe de los Wolves.
Kobe tuvo un alto de temporada en asistencia con 13 (siete en el primer período), lo que acompaño a sus 22 puntos, cuatro rebotes y cuatro robos de balón. Hizo mucho daño desde la linea de tiros libre con 13 de 14 intentos encestados, inclusive lanzó más que todos los Wolves juntos (8-11).
Seis lakers anotaron en doble digitos, entre ellos Pau Gasol, quien después de perderse la práctica por sufrir amigdalitis encestó 17 tantos y bajó 14 rebotes, y Lamar Odom, quien desde la banca, contribuyó con 17 puntos incluidos cuatro triples.
A pesar de la buena distribución de los puntos del equipo angelino, su técnico Phil Jackson no se fue conforme con la ofensiva, pero si con la labor de sus dirigidos en defensa: "Lanzamos mal esta noche (41,5% en TC).No estoy contento con eso...pero la defensa fue lo que cambió el curso del encuentro".
El tercer cuarto fue un indicativo de ésto. Perdiendo por diez a la mitad del partido, los Timberwolves marcaron una racha de 12-1 para asi ponerse al frente en el marcador por primera vez en el partido(68-66) quedando 4:30 por jugar en el período. En base a defensa y forzando seis pérdidas de balón del rival, Los lakers respondieron con 15 puntos consecutivos.
Los Wolves cometieron 19 pérdidas, las cuales permitieron 26 puntos del equipo angelino.
El item negativo que deja este partido para el equipo angelino es la lesión de Andrew Bynum, quien se retiró con una molestia en el tendon de aquiles de su pierna izquierda cuando apenas se jugaban 1:51 del tercer período.
Jackson hizo referencia a esto en la conferencia de prensa: "Nos encontramos un poco preocupados. Probablemente se pierda algunos partidos".
"Prefiero no pensar en eso" Dijo el catalán Pau Gasol sobre perder a Bynum por un largo período "Sería una dura pérdida no contar con Andrew por cualquier período de tiempo".
Este sábado le realizarán los estudios al pivót angelino para ver cual es el estado de la lesión.
El domingo los Lakers buscarán extender a seis la racha de partidos ganados consecutivos, cuando reciban (seguramente sin Andrew Bynum) a los Washington Wizards en un partido más de la "Noche Latina" en la que el equipo angelino vistirá en su casaca "Los Lakers"

Una noche con Craig Hodges

Conversaciones sobre los Lakers con uno de los asistentes célebres del equipo
Por Dave McMenamin

ESPNLosAngeles.c
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LONG BEACH -- El entrenador de lanzamientos de los Lakers, Craig Hodges, está vestido de la misma manera que cada vez que los Lakers juegan en casa. Una casaca negra con el logo de los Lakers, shorts negros dejando ver las musculosas piernas que llevan su contextura de 6'2 pies de altura y 180 libras de un lado al otro de la cancha sin problemas, y eso que cumplirá 50 años en junio. Completan el atuendo, las medias blancas con el logo de la NBA.

Hodges, quien jugó para el entrenador asistente especial de los Lakers, Tex Winter, en la universidad de Long Beach State y para el entrenador en jefe, Phil Jackson, cuando estuvieron juntos por primera vez en Chicago, está cumpliendo su quinta temporada como asistente, aportando sus conocimientos para lanzar que lo llevaron a ganar tres veces el concurso de lanzamientos desde la línea de tres puntos durante el fin de semana All-Star a principios de los noventa.

A pesar de que Winter ha estado alejado del equipo desde que sufrió un infarto la primavera pasada, ("La está peleando", dice Hodges acerca de Tex. "Su voz está mejor, pero está teniendo problemas con su ánimo"), su compromiso con el triangulo y su estilo directo sigue con el equipo por medio de Hodges.

Recostado en una butaca reclinable mientras mira el partido en una televisión colgada en la pared --una buena televisión, de un tamaño decente-- con su hijo de 24 años, Jamaal, y su sobrino de 26, Mike Riggins, la sinceridad brota de los labios de Hodges con la misma pureza que su perfecto tiro en salto en la fotografía mientras responde a mis preguntas. Accedió a que lo acompañase durante el partido para que yo viese lo mismo que él.

"No", dice Hodges sin rodeos cuando le pregunto en un momento del primer tiempo si algún jugador en el equipo critica a Kobe Bryant si hace algo que perjudique al plantel. En esta ocasión fue que Bryant no regresó rápidamente a la defensiva después de perder el balón tras un pase erróneo.

"Ni uno. Todos le chupan las medias".

Mi siguiente pregunta es si alguien de los equipos de los Bulls con los que ganó el anillo en 1991 y 1992 alguna vez dijo que Michael Jordan, otro jugador dominante, tenía una personalidad tan dominante como Bryant.

Hodges me mira a los ojos, y lentamente eleva la mano como si estuviese en el colegio y supiese la respuesta a esa pregunta, después sonríe.

Sólo que ahora no tiene puestas las zapatillas y está en casa. En su departamento de Long Beach, preparándose para mirar el partido de visitantes de los Lakers ante los Sacramento Kings el martes.

La charla es constante, no sólo se lo escucha a Craig. Cuando Craig ve que hay algo mal en la ofensiva, Jamaal bromea con algo. El Hodges más joven sabe de lo que habla también. Ha estado jugando en el triangulo desde el colegio, en equipos que su padre entrenaba.

"Tienes que tener confianza", dice Jamaal. "Quizá no estoy siendo objetivo. Para mi es la mejor opción".

¿Pero más opciones no dan más lugar a que se puedan complicar las cosas?

Jamaal me asegura que el principio es simple.

"Llegas a la zona abierta. Dejas espacio para los demás jugadores. No haces pases y te quedas parado".

La ofensiva es tan simple que Jackson puede concentrar sus esfuerzos en motivar a sus hombres, retarlos o imponerles una onda más Zen.

"En en campo de entrenamiento, Phil no tiene que aclarar nada", dijo Craig.

Los Lakers comienzan el partido arriba 2-0 cuando Ron Artest consigue un rebote ofensivo y hace una movida en la línea antes de pasarle el balón a Andrew Bynum para que haga una volcada.

"Últimamente, hemos estado haciendo esa movida, con la paciencia para hacer que el defensor entre en la zona y se comprometa en el juego", dijo Craig.

Quiero preguntarle sobre los lanzamientos, porque, bueno, para eso lo contrataron. Hodges está presente en todas las prácticas locales. Llega temprano a las instalaciones de práctica en El Segundo para trabajar con Shannon Brown, Josh Powell y Bryant, quienes siempre son los primeros en llegar. También está en todos los juegos que se hacen en casa. Haciendo competencias de lanzamientos con jugadores como Powell y Adam Morrison antes de que arranque el partido (Hodges no viaja con el equipo).

Ha trabajado con todos los jugadores del equipo, con unos más que con otros. Reconoce que sigue siendo competitivo. Una vez trabajando con Sasha Vujacic le preguntó, "¿sabes por qué fallas?", Vujacic le respondió que no. "siempre es porqué fallo cuando no convierto", dijo Hodges. Aparentemente, este hombre no sólo es un gran francotirador al convertir sino también al errar. Ya no trabaja tanto con Sasha.

Una vez recibió el mensaje del entrenador de los Lakers , Gary Vitti, que algunos pensaban que estaba haciendo demasiados lanzamientos antes de los partidos, algo que según el no puede evitar porque se siente como un niño cuando entra en una juguetería cada vez que entra en el estadio. Pero no está intentando revivir los días de gloria, realmente le encanta enseñarles a estos muchachos el arte de lanzar.

"A Lamar Odom le llevó tres años poder creer y tener confianza", dice Hodges comparando su método de enseñanza con algo místico como Santa Claus, no como una seria de movimientos que se tienen que repetir de la misma manera. "Ahora lo puedes ver. Cada vez que lanza desde la línea de dos, el balón entra".

Sabe reconocer la manera de lanzar de cada jugador, de la misma manera que un joyero reconoce un diamante.

Cuando Pau Gasol falla desde la línea de tiro libre en el segundo cuarto con el marcador en 33-33, Hodges dice, "Nunca debió haber bajado los talones. ¿Y ahora se está soplando las manos? Si recibes el balón cuando estás entrando en la zona y te pasan el balón para que lances desde 15 pies de distancia, no haces eso. No te acomodas el cabello, no te soplas las manos. Tienes que lanzar con ritmo".

Los Lakers han tenido dificultades detrás del arco y Hodges se da cuenta de que su porcentaje de lanzamientos se eleva cuando el intento viene después de un par de pases y no del dribbling. Espera ver más intentos desde la línea de tres después de los pases en la postemporada cuando cada posesión sea más preciada.

A lo largo del juego, hablamos mucho de los lanzamientos y Hodges dice que la verdadera marca de los grandes lanzadores se refleja si cuentan la cantidad de minutos que pasan sin errar, en vez de cuantos intentos fallan antes de convertir. Dice que la performance que hasta ahora más lo ha sorprendido es la de George Gervin ("estaba lanzando con la mano izquierda desde la línea de faltas como si nada") y que se sigue asombrando cuando ve a Steve Nash hacer su rutina antes del juego, "eso es simplemente hermoso".

Después, Vujacic hace un tiro en salto en el comienzo del último cuarto utilizando la técnica de salto de dos pies que enseña Hodges.

"De eso estoy hablando", dice Hodges. "Es como agarrar el balón y pasarlo al poste. Ahí lo agarra y lo tira al aro".

Los Lakers lideran por 49-48 en el descanso. Pregunto qué es lo que se dice en los vestuarios.

"Hagan hincapié en la defensiva", dice Hodges. "Un par de juegos atrás, Phil ni siquiera entró en los vestuarios hasta que faltaban cinco minutos para volver y dijo, "Qué [palabra expletiva] están haciendo".

Craig cree que los Lakers han superado el adormecimiento de las últimas semanas, pero reconoce que era algo que lo tenía preocupado.

"Lo vi en Miami, en el tercer cuarto y pensé, 'En este momento nos estamos cuestionando si somos tan buenos como creemos'", comenta Hodges. "Nadie se arriesgaba. Esperaban que las jugadas se diesen solas. Fue muy loco".

Más que falta de confianza, Hodges cree que los Lakers simplemente estaban un poco aburridos con la temporada.

"Ahora quedan suficientes juegos como para realmente sentir la necesidad de estar preparados para los playoffs y tenemos la energía puesta en adquirir esa mentalidad de playoffs".

En la televisión, los Lakers están presionando en el tercer cuarto, precisamente con una fuerte carga de Odom al aro para cerrar el tercer segmento con una ventaja de 77-68 y llegar al descanso con tranquilidad mental.

Hodges hace hincapié en la importancia de las canastas como la de Odom, y dice que el objetivo del equipo siempre debe ser encontrar pequeños espacios como ese por los que puedan atacar y abrir el juego por completo.

"Yo le digo a la gente, con nuestro equipo del '91 [de los Bulls], desafiaría a cualquier equipo que haya ganado un campeonato", asegura Hodges. "Estábamos tan conscientes de lo que estábamos haciendo. Estamos ocho arriba y en una seguidilla de 4-2. ... Hagámosla 6-2. ... Hagámosla 8-2. ... Hagámosla 10-2. ... OK, ¿piden un tiempo muerto? Cuando vuelvan del tiempo muerto, pateémosles el trasero y terminemos este juego".

"Él es el mejor centro de la liga", dice Hodges sobre Bynum cuando el jugador de 7 pies disputa un tiro en el último cuarto.

Hodges no dice que Bynum, de 22 años, va a ser el mejor centro de la liga, afirma que ya lo es.

Yo menciono la competencia de Bynum: Dwight Howard, Amare Stoudemire, Yao Ming, Chris Kaman. Hodges escucha cada nombre y sigue mirándome sin expresión alguna en el rostro, como si estuviera esperando que yo mencione a alguien que él considera mejor que el No. 17 de púrpura y oro.

Hodges comenzó a trabajar con los Lakers cuando Bynum estaba en su campaña de novato, cuando el joven centro aún era un poco regordete y su juego no estaba bien desarrollado. Incluso entonces, afirma Hodges, la cabeza de Bynum lo dejó impresionado.

"Estábamos en Hawai para el campo de entrenamiento y se le acercaron unas mujeres bonitas que querían tomarse una fotografía con él", dice Hodges mientras se levanta de la silla para reproducir la escena. "Cuando todo está listo para tomar la fotografía, Andrew pone los brazos así [Hodges dobla sus brazos detrás de la espalda como un soldado en posición de descanso]. No iba a tocar a las chicas ni estaba buscando que las chicas lo tocaran a él. Estaba ahí para trabajar.

"Me gusta porque tiene un razonamiento analítico. [A veces pienso], hombre, este muchachito está pensando algo".

Hodges dice que la altura y el toque de Bynum lo ponen arriba de Howard, de quien generalmente se habla como el mejor centro de la NBA al día de hoy.

También dice que Bynum y Odom son los dos jugadores que tienen que seguir mejorando para que L.A. gane una seguidilla de campeonatos, y sugiere que la invitación de Odom a U.S.A. Basketball debería servirle como impulso.

"Le dije [a Odom] que estaba en el mismo lugar que estuvo Scottie [Pippen]", agrega Hodges. "Luego fue elegido para [el] Dream Team y siguió mejorando. Vino a Horace [Grant] para la práctica el día después de que lo anunciaran para el equipo con más ganas que nunca. Ahora estás en U.S.A. Basketball. Estás en otro nivel que estaba reservado para MJ únicamente. Eso es, Lamar y Kobe, también".

Hodges tuvo algunos entrenadores excelentes en su vida. Steve Fisher, entrenador de San Diego State, quien condujo a Michigan al título de la NCAA en 1989, fue su entrenador en la preparatoria. Tuvo a Jackson en el básquetbol profesional, claro, además de Paul Silas en San Diego, Don Nelson en Milwaukee y Cotton Fitzsimmons en Phoenix, pero ninguno de ellos fue tan influyente como Winter.

Es el Tex Winter en él quien se lamenta después de un tiro en salto de Gasol durante la primera mitad: "Eso fue exitoso, sí, porque tuvimos una canasta. Pero es un despropósito. Hay cuatro hombres parados al otro lado de la cancha".

Hodges de tanto en tanto deja escapar su ferviente pasión por el juego. Un giro de Tyreke Evans sobre Artest lo hace exclamar, "¡Whooo weee! Eso sí que es gueto. ¡Directo del patio!"

Pero cuando en el básquetbol universitario eres educado por el mismo hombre -- Winter -- que le dijo a su equipo en el primer día de práctica, "Voy a darles un trimestre para aprender todo sobre este juego", y luego, "Olvidaré más básquetbol hoy del que ustedes aprenderán jamás", es difícil ver un juego sin ser pinchado por las cosas que están saliendo mal.

"No conocen la segunda y la tercera opción [ofensiva]", dice en un momento de la primera mitad, cuando varios jugadores del banco estaban en la cancha. "Esa es la pizza fría".

Esa es su forma de decir, esa es la pura verdad.

Cuando los Lakers dejaron escapar su ventaja de 13 puntos, dijo, "No sabemos lo que hace falta para esforzarnos más".

Hodges no dice directamente que ha comenzado a agitar la bandera de Winter desde que el arquitecto del triángulo ya no está con el equipo, atendido por su esposa y su familia en Oregon, pero definitivamente le está haciendo honor a su legado.

"Tex es un hombre frío, crítico y analítico con el juego", dice Hodges. "Desafiará al equipo. Si el equipo no está jugando bien, el estilo de Phil es dejar que se den cuenta solos en una semana. Si [el error] persiste durante dos o tres días, Tex se mete y dice algo, mientras que PJ se muerde la lengua por el respeto que le tiene a Tex".

Por más orgullo que Hodges sienta por sus equipos de Bulls, aún siente más adulación por el equipo de Kansas State de invierno que venció a Kansas en 1958.

"Fíjense en el equipo de Kansas State de Tex con Bob Boozer. Vencieron al equipo de Wilt Chamberlain. Cuatro muchachitos blancos, no más de 5-10, y Bob Boozer, quien estaba a 6-9. Fue increíblemente bueno. Increíble".

El Tex sale mucho de Hodges cuando hablar sobre Kobe Bryant. Hodges tienen un respeto inmenso por Bryant, pero su respeto por el juego es aún mayor. No puede evitar pincharlo en ciertas ocasiones.

En el último cuarto, Hodges insulta al marcador cuando Vujacic tiene la oportunidad de pujar la pelota tras haber tomado un rebote defensivo, pero se detiene cuando comienza a correr por la cancha y ve a Bryant detrás de él en su visión periférica. Vujacic casi de inmediato levantó su dribble y pasó la pelota de regreso a Bryant, rompiendo con la regla cardenal de siempre avanzar la pelota, nunca llevarla hacia atrás.

"Corre por su trasero, haz que su trasero se mueva", dice Hodges. "Kobe no hubiera diferido a el en la misma situación".

Dice que puede ver a Bryant jugando 10 temporadas más si quisiera, pero agrega, "Uno tiene una cierta cantidad de partidos en su cuerpo, sin importar quien seas".

"En este sistema Bryant puede jugar mucho tiempo, porque siempre puede diferir y nadie sabe cuando se va a encender. Puede fácilmente promediar 10 puntos, 10 asistencias y seis rebotes, luego ir por 25 puntos por partido en los playoffs. Fácilmente puede jugar una temporada como esa, y dejar que Pau sea un candidato a MVP".

De todas maneras, sin importar que chorrada Hodges le de a Bryant, es igualmente examinado por su habilidad.

"Kobe se da cuenta que puede expandir el juego, dejar su marca, hacer cosas que nadie haya hecho antes", dice Hodges.

Cuando pregunto a que se refiere, hablamos acerca de algunas de las movidas que Bryant realiza. Muchos muchachos tienen un crossover para establecer un drive, o una serie de movidas para establecer un tiro, o un giro para eludir a un defensor. ¿Cuántos muchachos pueden realizar un crossover, un giro y un tiro en un movimiento para comandar la jugada?

"Uno lo ve pensar en todo esto metódicamente", dice Hodges mientras se levanta de su silla.

Dicen que los entrenadores ven los partidos de otra manera. Dicen que no miran la pelota. Eso no es cierto con Hodges. El mira la pelota, sólo que también mira el resto de las cosas.

Siempre hay algo que puede destacar en cada posesión, desde un: "Jordan Farmar necesita trabajar en su dribble al post".

Hasta un: "Para detener al armador de oposición cuando arranca el pick and roll debemos quitarlo de la pintura".

Con respecto a los trucos del intercambio: "Los réferis no se van a meter con los muchachitos. Yo miro al perimetro y busco al peligroso".

Con respecto a los trucos del triángulo: "La forma más efectiva de anotar en este sistema es de la posición de triple amenaza".

Hasta observaciones sobre lenguaje corporal que nunca imaginaron que podrían ser percibidas por un entrenador: "Uno siempre es observado en el banco", dijo cuando Farmar y Morrison fueron mostrados en la pantalla sentados mientras que el resto del equipo estaba entrando en calor en el tiempo fuera. "Estás metido en esto para ti mismo o para el equipo. ¿Saben quien solía hacer eso? Dennis Hopson.

Es tarde en el juego y los Lakers toman una ventaja de 100-89 en un Jumper de Gasol.

Aún quedaba 1:39 restantes en el partido, con lo que le pregunté cuando un partido es realmente considerado como terminado. Habíamos estado hablando sobre el 'Winning Time', el documental de 30 por 30 de ESPN que destacó los ocho puntos de Reggie Miller en nueve segundos para vencer a los Knicks en el Madison Square Garden.

"Solíamos decir que uno tiene que estar 12 puntos arriba con un minuto restante para vencernos, en los Bulls. De otra manera, Pip va a obtener un par de robadas de MJ, va a hacer algo. No se que es, pero algo va a hacer. Solíamos llamarlo Black Cat porque tiene nueve vidas. Con el nunca estamos muertos".

Los Lakers no necesitan héroes de último momento de Black Mamba esta noche, ganando por 106-99.

"Mañana va a ser un día distinto", dice Hodges cuando suena el silbato, marcando su cuarta victoria en fila tras esa desastrosa gira de tres partidos. "Estamos bien encaminados. Esta es nuestra victoria número 50, ¿No es cierto? Ahí tienen. Es una buena victoria".

Nota extraida de ESPNdeportes.com