viernes, 10 de febrero de 2012

Piel de súper estrella


A continuación una nota que escribió el periodista Bruno Altieri en la página de baloncesto de ESPNDeportes.com

La transcribo ya que concuerdo en su totalidad. Espero que algún día los que se hacen llamar "aficionados" de los Lakers entiendan lo que Pau Gasol le dio y le da a los angelinos.


Una gran cantidad de fanáticos y analistas vinculados al mundo de los Lakers se han encargado de crear una cofradía en los últimos años cuya regla número uno es la siguiente: Pau Gasol es un jugador flojo y no tiene dotes de súper estrella.

Por suerte para el resto de los mortales, Gasol se ha encargado una y otra vez de hacerlos quedar bien mal. Y no lo ha hecho con sus palabras, sino con su juego.

El ala-pivote catalán es el mejor cuatro de la NBA desde hace años, con todo lo que eso significa. Tiene una altura dominante, un tiro de corta y media distancia efectivo al extremo, defiende con maestría, es rápido para su estatura y pasa de manera excelente el balón. ¿Qué le falta entonces? Ser un poco más espectacular en una Liga en la que la mayoría sabe más de volcadas que de básquetbol.
El invierno, cuando llega, es crudo para todos.

El mensaje ha sido tan confuso sobre este hombre que incluso ha contaminado la mente de los directivos de los Lakers. Ellos buscan un base armador, -entiendo, lo necesitan- pero lo han hecho a a capa y espada con las mismas anteojeras que un caballo de carrera, sin medir las consecuencias: ¿Cómo puede ser que siempre Gasol aparezca como moneda de cambio? ¿No se dan cuenta que un traspaso de este tipo sería lo mismo que lanzarse a un precipicio sin protección?

Los Lakers son sus gigantes. Y Gasol, en ese combo increíble que ha gestado con Andrew Bynum, es la inteligencia y el sacrificio que muy pocas personas tienen y que menos personas ven.

 ¿Alguna vez escucharon quejas de Gasol? Jamás. Y eso que en gran parte de su carrera como Laker tuvo que jugar de centro, una posición antinatural para sus fortalezas como jugador. Sin embargo ahí estuvo, al pie del cañón, soportando que lo consideren un interno blando, cuando es una roca desde la cabeza.

Veamos: Lamar Odom cuando se enteró que no lo querían en Los Angeles, lloró, tomó las valijas y se fue a Dallas Mavericks. No está mal, le hizo ver el error a la directiva, pero Gasol mostró que es un profesional modelo: se enfocó hacia dentro y dejó en claro que no le importa en absoluto el qué dirán, o lo que quieren hacer, porque el básquetbol y su carrera no se mide en las oficinas.

El jueves por la tarde, se conoció que Pau Gasol no iba a formar parte del All-Star Game de Orlando. Sinceramente, participar de un evento de esta naturaleza apunta más al show y al reconocimiento general que a la realidad concreta acerca del valor de un jugador, pero fue tenebroso ver los comentarios de los fanáticos en Twitter, destrozando al catalán y pidiendo a gritos que se vaya de Los Angeles a cambio de una nueva estrella.

Wow, es increíble cómo la gente se olvida rápido de las cosas. Gasol fue el jugador que le devolvió la alfombra roja a los Lakers cuando llegó procedente de los Mempohis Grizzlies. Los llevó, sin decir una palabra, nuevamente a ser un equipo de campeonato cuando Kobe Bryant y su grupo de parteneires jugaban a tocar el timbre y escapar en las mismas puertas del infierno.

Y el mismo jueves, Gasol volvió a demostrar ante los Boston Celtics la clase de jugador que es. Primero corrigió un tiro desviado de Bryant para igualar en 82 y lograr que se juegue un tiempo extra. Y luego, en la última acción del partido, le colocó una tapa a Ray Allen para que los Lakers se llevaran un triunfo importante de Boston. 

No sólo eso: terminó con 25 puntos, 14 rebotes, tres asistencias y dos tapas.

Cuando decimos que los Lakers son sus gigantes, queda evidenciado en el modus operandi, para bien o para mal. Tan importantes son los internos del equipo de Mike Brown que el jueves los Lakers lograron ganar el partido pese a lanzar 1-15 en tiros de tres puntos, una marca vergonzosa.

Entre Gasol, Bynum y Bryant anotaron 68 puntos, con 29-59 en TC y 36 rebotes. Eso sí, tenemos que ser justos: Bryant lanzó menos del 50% (11-24), Bynum un 40% (6-15) y Gasol... un 60% (12-20).

Está claro que los Celtics doblaron todo el partido a Kobe y eso le permitió a Gasol recibir en soledad cuando la megaestrella de los Lakers no tenía otra opción de juego. De todos modos, el ala-pivote catalán logró imponer su ley pese a que Doc Rivers, de manera inteligente, marcó por momentos una zona permitiendo los lanzamientos a distancia, tan poco efectivos en ese entonces. Además, si la defensa de Boston era hombre a hombre, buscaba estar siempre bien hundida, para que los gigantes no puedan hacer la diferencia.

Sin embargo... Ya conocemos el final de la historia.

En defensa, los Lakers jugaron cartas similares. Con sus torres gemelas metidas en el fondo de la llave, los perimetrales ajustaron sobre Paul Pierce y Ray Allen y le permitieron al resto jugar liberados en las afueras de la pintura. Hay un dato muy curioso: los Celtics lanzaron sólo cinco tiros libres en todo el juego, igualando su marca más baja de la historia en la era del reloj de posesión (Enero 9 de 1998 ante Seattle y Abril 11 de 2008 contra Milwaukee). La respuesta está en los Lakers: el quinteto titular sólo cometió seis faltas en todo el partido.

Kevin Garnett, por ejemplo, falló sus últimos nueve tiros, la mayoría desde el perímetro debido al hundimiento de la defensa angelina ante todo lo que no era Allen y Pierce. La última vez que le sucedió eso a KG fue el 4 de diciembre de 2005, cuando jugaba para los Timberwolves, noche en la que falló diez tiros consecutivos. Si consideramos que venía de anotar 19-23 en los últimos dos juegos, reconoceremos el valor de la defensa de Gasol fuera de casa.

Más allá de la emoción de un cierre de estas características, el partido no fue bueno desde lo técnico. Las estadísticas aún no miden las decisiones apresuradas y los lanzamientos forzados, de los dos lados. Kobe tuvo un pasaje maravilloso y un cierre equivocado, pero estuvo Gasol para corregir la línea y llevar el partido a tiempo extra.

"Sólo quería asegurarme de que todos sepan la clase de jugador que soy", dijo Gasol. "Y continuaré ayudando a mi equipo a ser mejor y ganar partidos".

Lindo mensaje para Mitch Kupchak, quien había dicho en el sitio web de Los Angeles Lakers que "si tenían la chance de conseguir un base habilidoso de 25 años, harían lo imposible por tenerlo", haciendo referencia a un potencial cambio entre Rajon Rondo y Gasol.

Gasol se está acomodando al sistema de Mike Brown, tras años de moverse como un pez en el agua en la ofensiva triangular de Phil Jackson. La lógica fue dominante en este juego: los Celtics anotaron 17 puntos en transición contra 6 de los Lakers, pero el equipo angelino dominó las unidades anotadas en la pintura: 46-38.

Nadie puede escapar a su contextura como equipo y hay que saber explotar lo mejor de cada chance que se presenta. Los Lakers marcan la diferencia con sus gigantes y son mejores cuando la pelota pasa por las manos de Gasol. 

Por más que muchos quieran demostrar lo contrario, el ala-pivote catalán fue, es y será una súper estrella de la Liga.

Como pasa con los grandes construidos en el silencio, Gasol será reconocido cuando ya no esté sobre el parquet del Staples Center. Esperemos que la directiva de los Lakers recapacite acerca de esta situación, porque de lo contrario llorará cada vez que vea un número 16.

Suena increíble que sean tan persistentes en un error conceptual de tamaña magnitud.

El "Big Three" en su máximo esplendor


Tensión, paridad, intensidad, pasión, energía, entrega. ¡Un partidazo!

Los Lakers derrotaron en el superclásico de la NBA a los Celtics en tiempo extra por 88 a 87. El "Big Three" angelino se lució en el TD Garden doblegando todos los esfuerzos de los dirigidos por Doc Rivers.

El encuentro fue parejo de principio a fin. En el primer cuarto fue donde los locales se vieron más afianzados y llegaron a sacar una diferencia de 9 puntos. Kobe Bryant ni bien recibía el balón era doblemarcado y se veía obligado a pasarle la pelota a sus compañeros. El astro angelino no lanzó al canasto hata pasada la mitad de los 12 minutos iniciales. Pau Gasol y Andrew Bynum dominaban la pintura, tanto en ataque como en defensa, a fuerza de espíritu y potencia.

Con un triple de Steve Blake (5 puntos y 3 rebotes en 32 minutos), quien volvió después de 13 partidos de ausencia, los conducidos por Mike Brown se fueron al descanso abajo sólo por 4 tantos.

El cotejo se caracterizó por la buena defensa de ambos equipos, de ahi se desprende la baja puntuación.

Ray Allen (22 puntos -9/20 TC- y 6 rebotes) y Rajon Rondo (14 tantos y 7 asistencias) se encargaron de la ofensiva de los Celtics en los primeros tres cuartos, con apariciones esporádicas de Brandon Bass (8 puntos y 5 rebotes), Mickael Pietrus (9 tantos) y Paul Pierce (18 puntos, 9 rebotes y 7 asistencias).

El final del segundo cuatro también favoreció a los Lakers. Una jugada de tres puntos a la antigua por parte de Bynum hizo que la visita sólo pierda por dos (45-47) al entretiempo.

"Black Mamba" tuvo un tercer cuarto espectacular. Nadie lo pudo defender. Esto acumulado con una gran defensa en conjunto permitió a los laguneros llevarse el parcial por 22-17 y así entrar con 3 puntos de ventaja al último cuarto.

Al inicio del parcial final, Pierce y Kevin Garnett (12 puntos -6/23 TC- y 12 rebotes) tomaron las riendas por los Celtics mientras que Gasol y Bryant se encontraban en la banca.

Las defensas dominaron a las ofensivas también sobre el final. Allen encestó un triple con 1:08 por jugar que le dio la ventaja 80-82 a los locales. En la penúltima jugada Blake intenta darle un pase muiy complicado a Bynum que por suerte vuelve a caer en manos del base que se la pasa a Kobe. El astro angelino no convierte, pero el catalán empuja la pelota para igualar el partido en 82.

A los Celtics le quedaban 9 segundos. Una gran defensa lagunera impidió que los locales puedan lanzar un tiro cómodo. 

¡Tiempo Extra!

Los 5 minutos adicionales mantuvieron el mismo estilo de juego que los 48 reglamentarios.

Los Lakers se encontraban 88-87 arriba en el marcador con 6 segun por jugar. Pierce falla un lanzamiento a 13 pies del canasto y el rebote le cae a Allen que sólo la tenía que empujar para darle el triunfo a su equipo. Pero en ese momento apareció Gasol para meter una tapa de antología en la última décima de segundo y los Lakers se quedaron con el gran clásico de la NBA. 

Pau Gasol fue la figura indiscutida: puntos, rebotes, canastas claves, bloqueos importantes, el español hizo de todo. Jugó como el mejor ala pivot de la liga, justo en el día que los entrenadores no lo seleccionaron para el Juego de las Estrellas. Concluyó con 25 puntos (12/20 TC), 14 rebotes, 3 asistencias y 2 tapas.

Kobe Bryant lideró al equipo en todo momento. Estando presente o ausente era el cerebro y corazón de los angelinos. 27 puntos, 5 rebotes y 4 asistencias fueron sus números finales. Aniquiló a Allen en el tercer período y su defensa fue sensacional.

Andrew Bynum parecía tener un imán para los rebotes. Dominó la pintura con autoridad, hasta el punto de que cuatro Celtics tenían que cometerle falta para impedir que anote. Finalizó con 16 puntos, 17 rebotes y 3 tapas.

Los Lakers están segundos en rebotes y Boston penúltimos, eso se notó en este partido. 55-45 fue el resultado final en este rubro para la visita.

Esta es la cuarta victoria de visitante en la temporada para los laguneros en 13 partidos e iguala 2-2 el récord en esta gira.

Hay que ver si el cansacio después de jugar un tiempo extra se nota mañana cuando visiten el mítico Madison Square Garden para enfrentarse a los Knicks.

¡Por lo pronto a disfrutar la victoria ante los odiados Celtics!

Go Lakers!!

Box Score

Resumen del encuentro